Mentor, formador y autor.
Creo que, quienes sentimos que estamos llamados a más, tenemos la obligación moral y vital de responder a esa llamada. Que resignarnos a vivir en un mundo pequeño solo consigue abrir la puerta de nuestras vidas al cinismo y a una callada desesperación.
Durante más de dos décadas, mi trabajo consistió en algo mucho más crítico que el marketing o la formación: consistió en la búsqueda de la verdad y en actuar en entornos hostiles en los que una mala decisión podía tener consecuencias catastróficas para la vida y seguridad de personas.
Aprendí que, ante los tribunales más severos, no prospera quien es solo fachada, sino quien encarna el rol que se espera de él a la perfección y posee la narrativa más sólida, eficaz, coherente y respaldada por los hechos.
Aprendí, tanto siguiendo como liderando, qué principios, mentalidad y actitud separan a los buenos de los malos líderes. Los buenos líderes son Mentores.